Noticia: Las casas de la música, un proyecto que empieza a sonar


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Desde arriba es un piano. Desde abajo es una casa de la música, en la que los niños tocarán rock.

Serán cuatro elementos, es decir, cuatro casas de la música. La del piano es en Laureles. En la de la Comuna 13, aún por definir, sonarán las músicas urbanas. En Guayabal, al lado del parque biblioteca, el oído, los niños y jóvenes aprenderán electrónica y experimentarán. En la de Robledo, la guitarra, las músicas folclóricas pondrán el sonido. Ella será un espacio para el recuerdo: estará donde hoy está El Jordán, el café famoso.

No obstante, las casas son solo la estructura. Hacen parte de un proyecto más grande, Medellín vive la música, que “es básicamente hacer un sistema de formación, una red en músicas populares, paralelo y complementario a la Red de escuelas de música”, explica Claudia Restrepo, vicealcaldesa de Educación, Cultura, Participación y Deporte. La intención es que 3.000 niños y jóvenes —esa es la meta—, que hacen parte del sistema escolar, se interesen por aprenderlas.

El proyecto se presenta en mayo, cuando iniciará también la convocatoria. La idea es empezar con 1.800 pequeños, que estudiarán en espacios cercanos al sitio donde se van a construir las casas, como colegios y centros culturales, que luego continuarán siendo nodos, como manera de irradiar el sector.

El colegio de música Cantoalegre, será el encargado del proceso, de la metodología y del contenido. También hay profesores especializados en cada género. La líder del proyecto, Tita Maya. Se espera que el proceso de formación, que será de alto perfil, se desarrolle en julio, con el segundo calendario escolar.

Además tienen un componente de formación de formadores, porque como en las comunas ya hay proyectos de formación popular, se busca trabajar en la profesionalización, para no solo enseñarles a los jóvenes, sino también a los futuros profesores.

Paralelo al aprendizaje está, también, el Festival Vive la música, que se propone para octubre. “Tiene por premisa mostrar todas las músicas de los procesos de formación. Va a tener músicas clásicas, urbanas, folclóricas, rock y electrónica, trayendo exponentes de las áreas y con componentes académicos y musicales. El asesor es Octavio Arbeláez, el que organiza Circulart, porque la pretensión es que esta plataforma desarrolle mercados.

El proyecto tiene 36 mil millones para su desarrollo, dinero que hace parte del Fondo Ciudad para la vida, que dejó la fusión Une-Millicom.

El municipio, cuenta la vicealcaldesa, tiene dos rutas principales en el tema de fortalecimiento cultural. El proyecto de lectura, por un lado, con el sistema de bibliotecas, y el tema de la música, por el otro, “por el estado de madurez en el que está, que lo que hace es que necesite que lo consolidemos con más fuerza. La música se ha convertido en parte esencial de las manifestaciones culturales de la ciudad y parte de lo que queremos es profesionalizar y hacer el clúster de la música. Ya hay un nivel de brote natural, es cogerlo y darle un empujón. Tenemos un aprendizaje y se han convertido en plataforma de convivencia”.

De todas maneras, precisa Claudia, eso no significa no apoyar las otras áreas.

Medellín vive la música, entonces, empezará desde el aprendizaje. Para las casas, en términos de infraestructura, se tienen los lotes —falta concretar en Comuna 13—, se están haciendo los diseños preliminares y se espera iniciar la construcción de la primera en agosto.

FUENTE: www.elcolombiano.com

Link: http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/L/las_casas_de_la_musica_un_proyecto_que_empieza_a_sonar/las_casas_de_la_musica_un_proyecto_que_empieza_a_sonar.asp

 

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