Tener más de la dosis mínima no te hace delincuente


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La Corte Suprema de Justicia les ‘jala’ las orejas a la Fiscalía y a la Policía por considerar que los consumidores de droga son delincuentes. Aclara que el porte de la ‘dosis mínima’ tiene efectos benéficos comprobados a nivel mundial.

En el mundo la marihuana es una de las plantas que más pasiones y polémicas despierta. Colombia no ha sido la excepción por la posibilidad de que sea aprobada en tratamientos medicinales para aliviar el dolor. Incluso la Corte Constitucional dio el aval para que los consumidores porten como máximo 22 gramos de marihuana “con fines recreativos”.

El pronunciamiento de la Corte Suprema nace a raíz de una sentencia en la que se confirma la absolución de un joven de Bello (Antioquia) que fue detenido con 52 gramos de marihuana. De acuerdo con el alto tribunal, el joven, a pesar de portar marihuana en cantidad superior a la dosis personal, no tuvo la “potencialidad de generar riesgo de lesión ni a la salud ni a la seguridad públicas, ni mucho menos al orden económico y social”. La sentencia argumenta que “por cuanto la conducta indudablemente perseguía satisfacer su propia necesidad de consumo y no finalidades de tráfico”.

La Corte Suprema indicó que el consumidor que incurra en conductas de tráfico ilícito de estupefacientes puede ser judicializado “porque en ese proceder sí trasciende su fuero interno afectando los bienes jurídicos de la salud pública, la seguridad pública y el orden socioeconómico”.

Previamente la entidad había emitido un fallo en el que le daba un espaldarazo a la propuesta de legalizar el consumo de marihuana para fines medicinales y criticaba a quienes han asegurado que este proyecto pretende legitimar y legalizar el narcotráfico.

La Corte, en su sentencia, explica: “así las cosas, cabe concluir que en Colombia la despenalización del consumo y el porte de drogas estupefacientes en cantidades normativamente señaladas como dosis para uso personal es tema que constitucional, legal y jurisprudencialmente se ha de entender por superado, máxime si desde el marco constitucional se ha comprendido que el adicto es un enfermo que requiere de atención especial del Estado, a fin de lograr su recuperación”.

 

Fuente:Revista Semana

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